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No te quejes…¡Actúa!

Con la campaña “NO TE QUEJES, ACTÚA”, CEACCU ofrece a los consumidores herramientas para que, además de protestar, reclamen. Por ejemplo, con formularios gratuitos para demandar directamente ante el juzgado a aerolíneas, compañias eléctricas, o de telefonía.

NOVEDAD: Estos modelos son válidos para juicios verbales de cuantía hasta 2.000 euros, en lugar de los 900 contemplados hasta ahora, por la entrada en vigor de la Ley 4/2011 de Reforma de la LEC el 14 de abril.

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Alimentos que no "dan la cara"

CEACCU DENUNCIA DEFICIENCIAS E IRREGULARIDADES EN EL ETIQUETADO DE LOS ALIMENTOS

  • La ocultación de la denominación del producto, el empleo de un tamaño letra minúsculo o ilegible, y el recurso a raciones poco verosímiles para transmitir la información nutricional, entre las deficiencias detectadas.
  • Los mensajes voluntarios, sin ningún valor para el consumidor, o incluso irregulares, protagonizan los envases: "al punto justo de sal", “toma sopa, vive sano”… O en un zumo: “libre de grasas, colesterol y sodio”
  • Las omisiones: la cantidad de sal o azúcares y el origen de las grasas.

etiquetadoCuando un consumidor mira la etiqueta de un alimento debería encontrar, sin problemas, la información que le indique: qué tipo de producto está comprando, con qué ingredientes está elaborado, hasta cuándo puede consumirlo con garantías y qué cantidades de nutrientes (de aquellos que debe vigilar: sal, azúcares, grasas…) y calorías le aportan. Al menos, eso es lo que señala el sentido común y los derechos básicos del consumidor (entre los que se encuentra el derecho a la información, a la salud y a la protección de sus intereses económicos)

La normativa alimentaria vigente establece algunos de estos requisitos, y la futura (un Reglamento comunitario que está en tramitación desde enero de 2008 y que será aprobado en los próximos meses) añade otros.  El problema de ambos es su redacción, cuando menos, imprecisa.

¿El resultado?  Que, en realidad, las etiquetas son muy poco útiles para llegar a saber las características de los alimentos que consumimos, según pone de manifiesto un estudio de CEACCU (Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios)  presentado hoy. El informe también denuncia incumplimientos de la normativa, como el empleo de letras “invisibles” o la incorrecta indicación de datos obligatorios.

Para llegar a estas conclusiones, CEACCU ha analizado minuciosamente hasta 60 etiquetas de alimentos muy cotidianos en la cesta de la compra de los españoles como lácteos, zumos, cereales, galletas, conservas, precocinados, salsas, aperitivos, bollería o embutidos, entre otros, y ha evaluado: el contenido, el formato (tamaño de letra…) y la presentación (lugar que ocupa en el envase…) tanto de la información obligatoria (fechas, ingredientes…) como de la información nutricional, en cada uno de estos productos.

Estos son algunos de sus resultados:

  • Presentación de la información: En el 80% de los productos, la información obligatoria se relega a las partes menos visibles del envase. Mientras, el frontal se reserva para informaciones voluntarias intranscendentes, confusas y, en algún caso, a nuestro juicio engañosas: “al punto justo de sal” (Tallarines a la carbonara “Gallina Blanca”), “sin grasas hidrogenadas”, “sin conservantes sin colorantes”, “toma sopa vive sano” (en un producto con 0,25g. de sodio por 100 ml.) o “es un alimento libre de grasas, colesterol y sodio” (¡en un zumo!)
  • Denominación del producto. Es un dato básico del alimento: el que nos dice QUÉ estamos comprando. Sin embargo, se camufla, se presenta incompleto o, directamente, se esconde. Una deficiencia detectada en: preparados lácteos (que se confunden con leche); bebidas refrescantes y néctares (“Disfruta Juver”); o snacks (productos de aperitivo frito que se presentan como “corteza de trigo”) En ocasiones, la denominación se adorna con calificativos poco verificables “mahonesa casera”
  • aliment_sana_08Tamaño de la letra. En 9 productos (o en un 62% de los productos analizados) la información obligatoria (que no  la voluntaria) resulta ilegible o muy difícil de leer a causa del tamaño de la letra. Lo hemos encontrado en: embutidos (taquitos de pavo “Campofrío”, chopped “Aliada”, jamón cocido “Hipercor”), aceitunas (aceitunas “Hipercor” y bollería (“Phoskitos”, “Muffin Qé” de “Panrico”)
  • Información cualitativa: Se destaca un ingrediente en el envase, pero no se indica, tal como es obligado, en qué cantidad está incluido. Es una irregularidad que se ha detectado, por ejemplo, en las “Patatas fritas con aceite de oliva Hipercor” o en los “Sobaos con Yogur” de “Bimbo”.
  • Marcado de fechas: Muy mejorable en el 30 por ciento de los productos analizados (Ketchup “Prima”, Galletas “Tostarica”, “Phoskitos”…) Además, no existe un formato común: frente a las indicaciones más claras (tintado nítido, contraste con el fondo, claridad del mensaje: “cad: 27/12/2010”); en otros casos la fecha se presenta punteada, o sin contraste, o muy pegada al número de lote y con los dígitos sin diferenciar (“dia/mes/año”), obstaculizando la comprensión (cereales “Kellogs”)

Información nutricional

En cuanto a la información nutricional, CEACCU destaca las siguientes carencias:

  1. Raciones: En productos como cereales, aperitivos, mayonesa o platos preparados, las raciones no se corresponden con las pautas previsibles de consumo o, incluso, promovidas desde el propio envase (30 gramos, como supuesta “ración” media de cereales, 25 gramos en los snacks o 15 gramos para una mahonesa). De este modo, el porcentaje respecto a las cantidades diarias orientativas que se señala (por ejemplo: “contenido en sal 14% de la CDO”)  carece de cualquier rigor o utilidad.
  2. Sal: El 97% de los productos analizados que informan de la cantidad de sal, lo hacen a través del sodio. Uno de cada tres productos que contenían sal no informan ni de esta ni del sodio. La importancia de que el consumidor busque y comprenda esta información está en relación con la casi ominipresencia de este compuesto cuyo consumo debemos reducir al máximo: galletas, bollería, chocolate instantáneo o cereales para el desayuno lo incluyen entre sus ingredientes. En productos como platos preparados o salsas su contenido es especialmente elevado. Otra práctica que contribuye a la confusión es la inclusión del sodio en la tabla (o en el apartado) de vitaminas y minerales, como ocurre con las galletas Tostarica (0,25g./100g.)
  3. Azúcares: Se presentan incluidos en los hidratos de carbono en productos con un elevado porcentaje de los mismos (zumos,  galletas) dificultando una adecuada elección por parte del consumidor.
  4. Colesterol y grasas trans: Se incluyen en las tablas nutricionales cuando no sólo no tienen ningún valor informativo (colesterol->0g.; grasas trans->0g.), sino que añaden confusión al consumidor.

Otras estrategias

consumidor-dudandoJunto a estas carencias o deficiencias, el etiquetado de los alimentos analizados emplea otras estrategias que incrementan la confusión: Sobreabundancia de información, empleo de términos ambiguos (las “características” pasan a ser “propiedades”), la inclusión de iconos y gráficos (como el de una mano con el pulgar hacia arriba y la expresión: “¡Elige Bien! Sin colorantes; Sin grasas hidrogenadas”), las promociones (dirigidas en el 96% de los casos al público infantil: videoconsolas, rotuladores,,,) y las alusiones al deporte y a la actividad física que resultan especialmente chocantes en productos muy calóricos y/o con bastante sal, azúcares o grasas.

La generalización de estas prácticas, hacen que se incremente el tiempo que se requiere para la adecuada elección de un alimento envasado: CEACCU estima que el consumidor no puede dedicar menos de 8-10 minutos para la adecuada lectura y comprensión de la información que contienen las etiquetas de los alimentos. Esta cantidad de tiempo contrasta con la que realmente se emplea: menos de un minuto.

Por último, del análisis de estos resultados CEACCU concluye en la necesidad de reformas normativas en cuanto a: Fijación de un tamaño de letra estándar, obligatoriedad de indicar la denominación del productos junto a la marca, establecimiento de raciones que coincidan con las pautas de consumo previsibles o promocionadas, fijación de un sistema único de marcado de fechas, presentación de la información obligatoria en los productos con doble envase y regulación de las condiciones que debe cumplir la información voluntaria.

MÁS INFORMACIÓN:         
Yolanda Quintana
(Prensa CEACCU). Tel.: 91 5 94 50 89 - Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

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